LOS MAESTROS DE LA CONSTRUCCIÓN

Historia

*Un sincero y honesto reconocimiento a los que construyeron las cimentaciones de la elegancia distintiva  de nuestro  Pueblo Mágico de Palizada Campeche.

Con afecto al Sr. Arnulfo García López  ( Muñeco).

Lo primero que observa y enamora a un turista, sea extranjero o nacional, al visitar nuestro amado palizada u observar fotos del mismo, son sus calles, casas y los construcciones de monumentos que le han dado identidad y reconocimiento a este pueblo y que se ve condimentado por su gastronomía típica de los pueblos de los ríos, el folclor y su cultura, enmarcadas por el Río Palizada.

Palizada, a pesar de la modernidad en que vivimos, aún conserva bellas muestras de su arquitectura colonial (del cual son resaltables sus característicos tejados), misma  que no ha sido perturbada de sobremanera por edificios de 5, 7, 10 o más pisos, como ha ocurrido en otros lugares  del país.

Sea la vivienda de un miembro de élite de la comunidad, el edificio que ocupa el palacio municipal, la iglesia u otra parte de nuestro centro histórico o la vivienda de cualquier otro poblador, puede notarse a simple vista un orden arquitectónico, armónico, estructurado y bien definido.

Pese a que desde su fundación en el siglo XVIII no existían profesionistas en la planeación urbana en Palizada, este bello pueblo se fue construyendo con absoluta observancia de las autoridades, apoyándose en la experiencia de los grandes maestros de la construcción que en él habitaron y aún habitan en él.

En esa misma tónica, nos damos cuenta que las viejas calles, construidas con una escrupulosa responsabilidad en el contenido de sus materiales, su compactación y su simetría, hasta el día de hoy llevan el sello y la firma de esos maestros, que tanto se empeñaron en dejar una obra maestra, lo cual contrasta de sobremanera en comparación con las ultimas calles que se han construido, a manos de gobiernos corruptos y sin guía, estas últimas no duran ni diez años y ya muestran la decadencia característica de su mala elaboración, fiel reflejo del poco amor y compromiso con que fueron elaboradas.

El orgullo y belleza con que se erigen esas calles y casas “viejas” de palizada, esta cimentado en el sudor de muchos grandes hombres de la construcción, que nacidos o avecindados en este pueblo, se dedicaron a construir su propio edificio familiar y su legado a través del trabajo honesto y de la experiencia que fueron obteniendo de otros maestros de esta misma rama.

» El mercado

Hay calles que si hablaran el día de hoy, con su fortaleza y firme cimentación, dirían el nombre de quienes la hicieron, así como otras tantas de miles de historias que en ellas han vivido nuestros pobladores.

Es por ello, que dado el hecho que las calles no pueden narrarlo, es menester de nosotros, habitantes de Palizada, actuales o de antaño, sea que habitemos aquí o que por diferentes motivos estemos lejos de nuestro amado pueblo, debemos darle un grato reconocimiento en vida a uno de esos grandes maestros constructores del pueblo.

Don Arnulfo García López, el “muñeco” como le conocemos con cariño y aprecio que le tenemos todos, es originario de Jonuta,  Tabasco y radicado en esta villa de Palizada desde hace 84 años, cuando,  a la tierna edad de los 8 años, sus padres, también jonutecos, don Lorenzo García Alcocer (+) y doña Gregoria López Franco (+) se vinieron a vivir a este pueblo.

Da la ocasión que,  tomando el sabroso chocolate en el puesto de Guadalupe Vargas, quién en paz descanse, me encontré con este hombre, institución andante, de la construcción de nuestro querido pueblo, el amigo muñeco, al que invite a compartir estos manjares mañaneros en el mercado publico. Ahí, platicamos brevemente y me narró gran parte de lo que hoy reseñó estas líneas,con el afán que sean parte del memorial de la historia de Palizada.

EL SOBRENOMBRE DE MUÑECO.

Corrían los años de 1937 cuando el pequeño Arnulfo lo mandaron a que entregara queso a la casa de Don Joel de la Tournerai, quien vivía en contra esquina de donde fue el banco,  a petición de la Sra. María Centeno quien fuera la crianza de la Sra. Cándida, esposa de Patrón Aguilar y como mandadero que era, le fue encargado que le llevara chicle, de aquel negrito que venia envuelto con papel con una imagen que traía un muñequito pegado en el cabello, lo que le generó desde entonces el sobrenombre de “muñeco”, como le llamamos con cariño.

Mientras tomábamos un sorbo del suculento chocolate y pellizcábamos un penchuque que compartimos, el amigo “muñeco”, toco el  tema en algo que me hizo remontarme a la mejor época que a mí juicio ha tenido Palizada hablando de buen gobierno, nada menos que cuando fue Presidente Municipal Don Carlos Cano Cruz (1980- 1982), administración, en la que ambos tuvimos oportunidad de colaborar y en la cual me desempeñé como su secretario particular y mientras él,  estaba a cargo de las obras publicas, es decir, de la pavimentación de las calles de Palizada. Durante  este período, nos toco medir varias calles, elaborar sus costos y realizar el cobro para la realización de estas obras que aún hoy permanecen.

Para ese entonces, Don Arnulfo García trabajaba en Coatzacoalcos, y en cuanto vino a Palizada, ya no lo dejaron ir de nuevo, pues conocían de sobra su trabajo. Rápidamente fue integrado a aquella administración, donde con su sapiencia, construyó la mayoría de las calles que hoy permanecen inmutables en el pueblo.

Entre chascarrillos y recordando pasajes románticos de la época de don Carlos  Cano; el amigo muñeco me narró que a la edad de 11 años lo entregaron a la albañilería, y su primer maestro fue don Juan García Bruno, con el que trabajo hasta cuando se hizo la casa de doña Violeta Guerrero, y que fue la primera casa donde él trabajó con sus tíos; luego trabajó en  la construcción de la  casa de don Eduardo Dominguez y otras mas, sin contar las que tuvo que reconstruir y entre las que conoció a mi abuelo, Don Tolin Casanova que también era contratista en esta rama y quien posteriormente fuera el esposo de mi abuela Joaquina Zavala Martinez y padre de mi madre Joaquina Casanova Zavala.

Don Arnulfo García López tuvo varios hijos, con su primera esposa Julia Damián May (+) fueron cinco en total: José Buenaventura (+), María Soledad (+), Juan José, Dalia María y Luis Antonio, todos García Damián. Con su segunda esposa la señora Francisca Benítez tuvo tres: Jorge David, Yolanda y Arnulfo Benites y posteriormente con la señora Rosa Vera Godoy tuvo a su hija Ileana García Vera.

Habiendo terminado de compartir el pan y la sal, al levantarse de la banca, poniendo su mano en mi hombro me pidió que cuando regrese al pueblo, en Diciembre, lo entrevistara, pero con mi cámara de video y que se comprometía  a tener, para esa futura ocasión, la relación de todas y cada una de las calles que él construyó, pues aun conserva en su libreta dicha información, no sin antes  decirme con una mirada, mezcla de orgullo y nostalgia: “te voy a contar quienes construyeron y en donde, el barco de la candelaria, “El José Luis” que era el satélite, que fue reconstruido en Ciudad del Carmen, el “Carlos Manuel” que fue reconstruido en la comunidad de Lagón Dulce y muchas otras cosas que ahora no te puedo decir, pero que ya lo haré cuando regreses”. Una vez dicho esto, se despidió afectuosamente y se retiró.

Estos son tan solo unos renglones que caminan en el pentagrama de la historia de nuestro pueblo, parte  de la esencia de nuestro acervo cultural narrativo y que escribo para que no se pierdan. En ellos, están los hombres y mujeres que le han dado a nuestro pueblo, con sus manos, ideas, talentos y su diversidad multidisciplinaria, la imagen e identidad que hoy goza.

Todos ellos, oriundos o avecindados, fueron, son y serán, “HIJOS QUE ADMIRAN LA FRENTE QUE HOY ADORNA LA OLIVA DE PAZ, SIN LAS LUCHAS DE TIEMPO PASADOS, HOY EN ELLOS DESCANSAS CONTENTA Y TU VIDA PRECIOSA ALIMENTA DEL TRABAJO EL HONRADO JORNAL”

¡Gracias maestro!, ¡gracias amigo!, ¡gracias muñeco!, aún cuando otros no hablen de ti e intenten incluso, demeritar tu labor, las piedras, calles y casas en  las que trabajaste con pasión y ahínco, hablarán por siempre de tu amor y dedicación a Palizada. *Gelfiz Martínez

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