“Nuestros muertos: entre el mito y la verdad”

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Doña Julia quedó viuda, sin embargo, el muerto regresaba por las noches para espantarla; molesta por ello, un día fue a sacar bajo su cama las botas de su difunto esposo, se encaminó al panteón, al llegar a su lápida, las arrojo no sin antes regañarlo: _ Mira mentado Pifas, aquí te traigo tus cochinas botas que eran tu adoración, me haces el favor de no andar molestándome, en vida fuiste mi marido y te respeté, ahora ya estás muerto, perteneces a otro mundo, no tienes ni arte ni parte conmigo. _ Por arte de magia, aquél hombre dejó de molestarla. Verdad que así sucedió, esto no es un invento, y como este relato hay tantos más, y más los que se cuentan en esta época.
Las opiniones pueden ser muchas, “los muertos, muertos están” me decía Lucho, el que casó con la viuda de su primo, y cuando lo veía dormir en la cama del finado, le decía advirtiéndole: Te va espantar el finado por quedarte con sus cosas.
Sin embargo, hay quienes, por su experiencia personal, aseveran que los muertitos regresan para darles algún consejo y estar entre ellos. México posee una riqueza en sus tradiciones y cultura respecto a ello; 1 y 2 de noviembre es una fiesta grande donde muchos mexicanos celebran la visita de sus familiares muertos, a quienes se les recibe con un altar adornado con los dulces, bebidas y alimentos que les guastaba en vida.
La Biblia dice con respecto a los muertos:
a) Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. Eclesiastés 9:5.
b) Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
c) Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra. Eclesiastés 9:10.
d) En ese mismo día perecen sus pensamientos. Salmo 146:4.
En el Antiguo Testamento está prohibido la evocación a los muertos: “Cuando hayan entrado ustedes en el país que el Señor su Dios les va a dar, no imiten las horribles costumbres de esas naciones… ni practiquen la adivinación, ni pretendan predecir el futuro, ni se dediquen a la hechicería, ni a los encantamientos, ni consulten a los adivinos y a los que invocan a los espíritus, ni consulten a los muertos. Porque al Señor le repugnan los que hacen estas cosas.” Deuteronomio 18:9-12.
En la Biblia encontramos un caso único, donde el rey Saúl manda a traer el espíritu del profeta Samuel ya fallecido, acto que termina en una tragedia. 1 Samuel 28.
¡vivamos y disfrutemos de la vida en tanto estemos en ella amigos y hermanos del camino, del buen camino de Dios! Pbro. Carlos César González Cruz.

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